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El Clarinete en el tiempo

Artículo del Profesor Manuel Carvalho publicado en la revista portuguesa “Filarmonia ao mais alto nível”

Todo comenzó con el Chalumeau, instrumento sencillo y rústico de caña, con 6-8 agujeros que al ser perfeccionado por el luthier Johann Christoph Denner, alrededor de 1700, dio lugar al clarinete. Es probable que, durante siglos, diferentes civilizaciones hayan conocido diversos instrumentos de caña simple y doble. Se utilizaron numerosos chalumeaux de caña simple; Denner y sus contemporáneos sin duda los conocían todos muy bien. Durante años, los nombres clarinete y chalumeau fueron confundidos. Sin embargo, el clarinete fue ganando su espacio y, en la primera mitad del siglo XVIII, ya tenía un lugar importante en la orquesta, completando la familia de la madera y proporcionando a los compositores un nuevo timbre, nuevos colores. Esta es una de sus funciones más importantes dentro de la orquesta.

Un nuevo tipo de chalumeau
Data de 1730 la primera mención al clarinete y a Denner, en la obra de J. S. Doppelmeyer, Historische Nachricht von den Nürbürgischen Mathematicis und Künstlern (1730). Afirma que a principios de este siglo, Denner inventó un nuevo tipo de chalumeau, el clarinete. Por lo tanto, el instrumento inventado por Denner a principio del siglo XVIII se considera como una simple mejora del chalumeau y es más o menos a mediados de este siglo cuando el uso del clarinete se generalizó.

Compositores para clarinete
En 1740, Antonio Vivaldi había compuesto tres “concerti grossi” para clarinete con dos llaves. En el año 1747, Johann Melchior Molter, escribió para clarinete en Re, con tres llaves, y 1748, Händel escribió para clarinete en Re. Aunque el estilo de escritura es más de fanfarria, ya existen algunos pasajes líricos. Entre 1760 y 1770, J. S. Bach escribe para clarinete, pero las tonalidades dominantes (Mi bemol y Si bemol) sugieren, por su monotonía, que el compositor había integrado estas obras en su trabajo de composición así, sin acento especial. En la misma época, Johann Stamitz compuso para clarinete, y su hijo, Karl Stamitz, así como los compositores Ernst Eichner y Georg Fuchs, compusieron para los miembros del orquesta de Mannheim, formación en donde el clarinete participa por primera vez de forma regular, entonces con tres llaves, ya en 1759. A pesar de esto, los clarinetistas tocaban también el oboe y sólo en 1778 los clarinetistas pasaron a serlo en exclusiva.

El clarinete en la orquesta
Haydn, en su obra sinfónica de más de un centenar de piezas, utiliza el clarinete apenas en cinco de ellas. Mozart lo utilizó en cuatro sinfonías. La lentitud con la que este instrumento se impone en la orquesta es notoria. El uso del clarinete realmente empieza a desarrollarse después de la resolución de diversos problemas técnicos que daban lugar a una afinación inestable y un tono inconsistente. Cabe señalar la importancia de los virtuosos del clarinete que, por su capacidad y competencia, inspiraron a los compositores e interpretaron sus obras. Mozart
Mozart compuso su quinteto de cuerda en Sol menor para el sonido del Stradivarius por una parte y, por otro el magnífico quinteto con clarinete, un instrumento todavía tan imperfecto, desafinado y con algunas notas descoloridas como lo era el clarinete con sus cinco llaves y todas los dificultades técnicas derivadas. Eso sólo sería aceptable suponiendo que los clarinetistas elegidos por compositores como Mozart, Weber, Spohr, etc, que escribieron todos para instrumentos de cuerda de perfección inigualable aún hoy en día, eran geniales y los compositores lo sabían. No escribirían para un instrumento como el clarinete que tenía una entonación lúgubre, e imperfecta y con defectos mecánicos que darían lugar a la omisión de algunos de los mejores pasajes si los clarinetistas no consiguiesen superar todos esos obstáculos, elevando el sonido del clarinete a un lugar inspirador y privilegiado, superable solamente por la voz humana.

Weber
Weber escribió para un clarinete de diez llaves, propiedad de Bärmann y fabricado por «(…) Griesling y Schlott, de Berlín, que ya permitía tocar de una forma ágil e igual, como resultado de un nuevo ideal de sonido. Desde 1808, en que el clarinetista Bärmann tocaba con este instrumento, lo que era poco habitual, dado el hecho de que en 1833 el clarinete, “normalmente”, tenía cinco seis o como máximo siete llaves.

Clarinete de 13 llaves
En 1812, Iván Müller, nacido en Rusia y que vivía en París, presenta su creación: un clarinete de 13 llaves. Pretendía que su clarinete, por la forma como estaban dispuestas las llaves, podría tocar en todas las tonalidades cómodamente. Mientras tanto, el clarinete Bärmann tenía 10 llaves, el virtuoso finlandés Bernhard Crusell utilizaba uno de once llaves y para conseguir tocar los conciertos de Spohr, Hermstedt tuvo que pasar de las cinco llaves que tenía su clarinete, a trece. En cualquier caso, todos estos clarinetes estaban menos avanzados técnicamente que el de 13 llaves de Müller. Curiosamente, el clarinete de Müller ha sido rechazado por el Conservatorio París, precisamente porque podía tocar en todos los tonos (modulación). La razón de esta opinión residía en el hecho de que cada clarinete tiene también un diferente carácter musical y una sonoridad relacionada con su tonalidad. Esto tenía lógica, no era habitual en los clarinetistas utilizar los diferentes clarinetes en función de las facilidades que les proporcionaba su tonalidad y de la obra que tenían que tocar. Sin embargo, el tiempo, la evolución estilística y la capacidad clarinetística de Müller estaban a su favor y ello demuestra, presentándose en público para ejecutar obras difíciles con su clarinete, que la importancia de su “creación” era real. Él fue importante en la evolución del clarinete y la industria alemana está directamente inspirada en su obra. De hecho, incluso hoy los alemanes siguen utilizando el sistema Müller. Estos clarinetes, debido a sus características de construcción emiten un sonido más compacto, velado, opaco, sordo, etc., que según está más o menos aceptado, sirve mejor a la interpretación de la música alemana.

Clarinetes evolucionados
El nivel actual de los instrumentos musicales sigue en aumento. Cualquier clarinetista encuentra un instrumento que le ayude a ejecutar e interpretar las obras con los elevados niveles de dificultad que se le presentan. Existen clarinetes con características suficientemente diferentes como para abordar desde las obras escritas en los inicios de su existencia, hasta las de nuestro siglo, independientemente de su origen y características. Creo que los constructores o fabricantes de instrumentos, en este caso, clarinetes, hicieron y hacen un trabajo muy importante para el mundo de la música y de los músicos.

Manuel Augusto da Silva Carvalho
Licenciatura en Clarinete y por ESMAE
Master en Clarinete por UA

Artigo de JGmusica.es